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Opiniones: Purificador de Aire ¿Realmente Merece la Pena?

purificador de Aire

Al momento de pensar en los electrodomésticos necesarios para el hogar, es posible que muchas personas se sientan extraviadas a la hora de hablar de purificadores de aire. Estos son productos que, sin ser tan conocidos, pueden tener un impacto muy positivo en la vida de todos, ya que mejoran notoriamente la calidad de vida.

Si eres alguien alérgico, con fácil irritabilidad nasal, ocular o dolores de garganta frecuentes, es posible que todos estos inconvenientes estén relacionados con la calidad del aire que respiras. Y esto es, justamente, sobre lo que incide un purificador de aire, ya que el mismo se ocupa de hacer el aire en los ambientes más respirable y puro.

¿Qué hace un purificador de aire?

Un purificador de aire es un aparato que incluye dos elementos protagónicos. El primero, y más importante de ellos, es el filtro; el segundo, el motor. El filtro se encarga de absorber todas las impurezas del ambiente, en tanto el motor regula la velocidad con la que lo hace. Cuanto mayor sea la velocidad, más rápido y más puro será el aire del ambiente.

Los purificadores cuentan con diseños y ergonomías muy variopintas. Las más populares son las de forma cilíndrica, con ventanillas compuestas por cerdillas por medio de las cuales circula el aire. Hay purificadores de aire que tienen un aspecto muy semejante al de, por ejemplo, un aire acondicionado pequeño.

El filtro

filtro de purificador de aire

El filtro es la pieza más importante del purificador de aire ya que, como se verá, en él se determina no solo la calidad de purificación que se obtendrá, sino también el tipo de cosas que el producto es capaz de filtrar. En general, todos los filtros tienen por objetivo la destrucción o inactivación de ácaros, polen, hollín, polvo, entre otras cosas.

Muchos purificadores de aire incluyen, aparte del filtro de base, un pre filtro. Estos son los más eficientes, ya que los pre filtros tienen la posibilidad de atajar cosas tales como pelos, motas de polvo más grandes, etcétera. Gracias a ello, se evita que el filtro principal se vea averiado por este tipo de residuos, potenciando su capacidad para la eliminación de micro partículas.

Filtro de carbón activo

Este es el tipo de filtro más conocido y utilizado de todos. Consiste en una lámina de carbón que ataja pequeñas cosas, incluyendo las ya mencionadas, como hollín o polen. Sin embargo, una de las propiedades más valoradas de esta clase de filtro es que también puede atrapar partículas de químicos.

Es decir, si una persona desarrolla alergia a un producto de limpieza, por ejemplo, puede activar el filtro una vez haya acabado de limpiar para que el mismo purifique el ambiente del olor del mismo, con lo cual la persona ya no tendrá irritaciones por esto. Mismo caso puede decirse para el olor del cigarrillo, perfumes, entre otras cosas.

¿Realmente funciona?

Una de las cosas que más ha afamado a los filtros de carbón es que, en efecto, son muy funcionales. Eso sí: el filtro de carbón no es un filtro higienizador, es decir, no es un filtro que se encargue de eliminar bacterias o virus. Puede decirse que su trabajo de limpieza se limita en exclusiva a los elementos que ocasionan alergias, restando relevancia a los microorganismos.

Filtro HEPA

Los filtros HEPA se caracterizan por la longitud extremadamente estrecha de sus cerdillas, que pueden llegar a ser de 0, 03 micrones. Siendo que las bacterias y los virus suelen tener un tamaño de 0, 04 micrones, se trata de cerdillas que pueden atrapar estos microorganismos y mantenerlos temporalmente inactivos en tanto se encuentren en el filtro.

Desde luego, semejante tamaño de las cerdillas permite que el producto también pueda atrapar hollín, polen, polvo y ácaros, de modo que igualmente permitirá cumplir con las funciones clásicas de un purificador de aire. Sin embargo, a diferencia del filtro de carbón, estos filtros no tienen la posibilidad de eliminar malos olores.

¿Realmente funciona?

Junto con los de carbón, los filtros HEPA son los más populares de todo el mercado. A pesar de existir una rivalidad muy clara entre los filtros HEPA, que atrapan bacterias, y los filtros de carbón, que eliminan malos olores, hay muchas marcas que ponen a sus productos ambos tipos de filtro, contando gracias a ello con doble función. Asimismo, muchos filtros HEPA incluyen aromaterapia para suplir su incapacidad de eliminar malos olores.

Filtro UV

La UV es un tipo de luz, más que un filtro como tal. Esta luz, haciendo uso de un magnetismo de frecuencia específico, mata a los microorganismos que entran en ella. Se puede considerar un tipo de filtración ligeramente superior al del filtro HEPA, ya que no solo se limita a atrapar a los microorganismos, sino a matarlos.

Frecuentemente, este tipo de filtros suele venir acompañado de otro método de filtrado, especialmente de carbón. A pesar de que eso puede no incidir palpablemente en la calidad del producto, sí que brinda a mismo de una mayor capacidad de absorción de partículas. La luz UV, por sí misma, no atrapa ni elimina polen u hollín, si bien sí mata a los ácaros, bacterias y virus.

¿Realmente funciona?

Se trata de uno de los métodos de filtrado menos conocidos, si bien sí que funciona, y bastante. Distintos estudios de la Organización Mundial de la Salud han avalado, en multitud de ocasiones, loe efectos higienizadores de la luz UV, señalándola como un buen método de limpieza. Eso sí, este método de filtración es ligeramente más caro que los demás.

Filtro con ion

La filtración por iones funciona empleando el magnetismo de las partículas, mediante un sistema de iones negativos. Los iones, como se sabe, funcionan por medio de cargas en los polos, los cuales puede ser negativos y positivos. Las cargas opuestas se atraen; las iguales, se repelen. Lo que hace este sistema es descomponer o debilitar la carga magnética de las partículas para inactivarlas.

Como se ve, el de iones no es un proceso de filtración como tal, sino una manera muy particular de hacer que los elementos potencialmente alérgicos, como polvo, hollín, polen, ácaros y demás, no sigan “funcionando” en el aire. De esta forma, quedan adheridos en ventanas, el suelo o cualquier otro lugar.

¿Realmente funciona?

Relativamente. “Funciona” porque mientras el producto esté activado las partículas no molestarán, pero en el momento en que se desactive su funcionamiento, estas volverán a producir exactamente los mismos efectos. Por ello, salvo que el filtro de iones contenga también otro método de filtrado, como filtro de carbón, el mismo es sustantivamente menos funcional que los demás.

Filtro con ozono

Esta forma de filtro hace uso del ozono, un químico que supuestamente destruye las bacterias y los elementos perjudiciales para la salud del ambiente. Hasta donde se sabe, el ozono sí tiene ciertas facilidades para evitar que las bacterias lleguen a un grado de madurez suficiente para perjudicar la respiración o la salud, del mismo modo en que puede prevenir que aparezca polen u hollín, pero no hay investigaciones concluyentes al respecto.

En todo caso, de momento lo que se conoce sobre estos productos es que son buenos previniendo, pero no limpiando ni filtrando ambientes que ya tienen elementos nocivos. La Organización Mundial de la Salud no recomienda estos filtros ya que algunas personas, incluso, han mostrado alergia a los químicos empleados por ellos.

¿Realmente funciona?

Puede decirse que no. A pesar de que parecen ser buenos previniendo la aparición de cosas tale hollín, polvo y demás, no hay ninguna demostración objetiva de que funcionen. Por demás, se suele recomendar que el producto venga acompañado por otra forma de filtración, como un filtro HEPA. No se aconseja usar simultáneamente carbón, ya que el carbón también absorbe al ozono.

Las velocidades

El segundo aspecto más relevante de los purificadores de aire son las velocidades. Estas, además de garantizar la rapidez con la que los entornos son limpiados, también ofrecen la posibilidad de regular el ruido que el purificador de aire hace. Uno de los detalles que se deben tener en cuenta cuando se compra un aparato de estos es, precisamente, que sea silencioso.

La calidad de la velocidad es un componente relevante cuando se trata de, por ejemplo, la capacidad que tenga el purificador de limpiar un espacio más o menos grande. Lo común es que los purificadores de aire tengan entre 3 y 4 velocidades, pero esto puede ser relativo, ya que los hay que pueden llegar a tener hasta 10, como es el caso del Dyson Pure Cool Me.

El radio de acción

Todos los purificadores de aire cuentan con un apartado en el que describen cuánto es el espacio que el mismo es capaz de limpiar. Este está señalado en metros cuadrados, y es ahí donde hay una trampa argumental de los fabricantes. El asunto es que un purificador de aire puede prometer cubrir un entorno de 55 metros cuadrados, pero este espacio se relativiza de muchas formas.

La altura entre techo y suelo, si hay escaleras a un segundo piso, entre otra serie de cosas, son puntos que amplían, aunque no se note, la cantidad de metros cuadrados del ambiente donde está el purificador. Por lo tanto, si es el caso de que hay demasiada profundidad, o un segundo piso, o un ascensor cerca, el purificador no podrá cubrir tanto como promete el fabricante.

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