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Cómo Funciona Un Microondas

como funciona un microondas

El microondas calienta haciendo uso de la fricción, o excitación, de las moléculas de agua que tienen los alimentos en su interior. Las moléculas, al recibir un tipo específico de radiación, comienzan a ejercer un movimiento constante que, poco a poco, va haciendo que se calienten. De esta manera es que se produce el efecto calórico de los microondas.

Ahora bien, ¿qué tipo de radiación es esa? Se trata de ondas electromagnéticas. Son el mismo tipo de ondas que pueden usarse, por ejemplo, para las telecomunicaciones, como es el caso de los teléfonos celulares. Estas ondas son las que establecen una frecuencia específica, que es la que se encarga de distribuir en los alimentos el calor.

Ondas y microondas

Una onda es una curvatura o, como es el caso del microondas, una serie de curvaturas que se espacian por medio de intervalos. Los intervalos son las variaciones específicas que existen entre cada curvatura. En otras palabras, un intervalo es el espacio frecuente que hay entre una curvatura y otra. Esto es importante tenerlo en cuenta a la hora de entender cómo funciona un microondas.

Las ondas, por estar condicionadas por una serie de aleatoriedades magnéticas, no cuentan con “orden” para dirigirse. Para poder distribuirlas de forma correcta, el microondas requiere del empleo de otra cosa: el haz divisorio. Este es una pieza relativamente grande, ubicada en la parte superior del microondas, que se encarga de recoger las ondas y distribuirlas en todo el espacio.

El haz divisorio, o divisor de haz, tiene el aspecto y el funcionamiento de un ventilador. El mismo dispersa las ondas, con un relativo orden, hacia todos los lugares del plato del microondas. Desde luego que este movimiento, por sí solo, no garantiza que toda la superficie de los alimentos o de las bebidas se calienten. Sí se calientan, pero no con la suficiente uniformidad.

Los usuarios a los que su plato de microondas se haya dañado o el microondas haya dejado de funcionar en el movimiento giroscópico del plato, habrán sido testigos de que el artículo igualmente calienta, pero no con la misma calidad. Esto se debe a que si bien el haz divisorio “dispersa” las ondas, este sigue siendo insuficiente. Se necesita que el plato gire.

El magnetrón

El magnetrón es la pieza protagónica del microondas, ya que es este el que se encarga de producir las ondas electromagnéticas. Funciona de una forma semejante a una válvula, produciendo las ondas y “disparándolas” en canal hacia la superficie superior del microondas. Es allí donde las mismas son atajadas por el divisor de haz y distribuidas.

Este aparato opera por medio del calor de la electricidad. Dentro del magnetrón hay decenas de pequeños diodos, o protuberancias, que van recibiendo ese calor. Al calentarse lo suficiente, los mismos generan magnetismo interactuando entre ellos. Los electrones que se producen por el calor son atraídos a una parte superior del magnetrón.

Esta parte superior no es otra cosa que un imán. El imán genera un campo que hace que los electrones hagan curvaturas colisionando entre sí y esto es lo que hace que los mismos se conviertan en microondas. Estas son atajadas por ventilación y enviadas hacia el punto donde son distribuidas en el interior del microondas.

Es esta la razón por la cual un microondas no tolera la presencia de objetos metálicos, como el aluminio, en su interior. Las ondas, al chocar con una superficie de metal, son rechazadas por esta. Los polos iguales, ya se sabe, se rechazan. El “efecto espejo” que ocasionan los metales en los microondas hace que, una vez las ondas chocan con el metal, este produzca chispas.

¿Cómo se calienta la comida?

Ya se sabe cómo funciona el microondas, pero, ¿cómo hacen estos elementos que las comidas, cuando son objeto de la radiación del microondas, se calienten? La explicación es mucho más sencilla de lo que podría parecer. Como ya se dijo, el magnetrón produce la excitación y movimiento de decenas de electrones. Estos, al mismo tiempo, producen movimiento en las moléculas.

Los alimentos tienen decenas de moléculas, principalmente azúcares, grasas y, en especial, el agua. Los electrones, al entrar en contacto con estas moléculas en un estado de agitación producida previamente por el magnetrón y el imán, hacen que las moléculas de agua también se muevan. La velocidad a la que una molécula de agua se mueve por las ondas es de 2400 millones de veces por segundo.

A una velocidad así, podrían darse varias vueltas a la tierra en un minuto. Y a esta velocidad de constante fricción, como se puede deducir, las moléculas, mientras chocan y de rozan entre sí, van produciendo más y más calor. Es por esto que los alimentos en un microondas suelen estar calientes, dependiendo de su potencia, en entre 2 y 5 minutos.

Al este proceso se le llama comúnmente como radiación, y gracias a eso los microondas han sido vilipendiados durante muchos años como consecuencia de la falta de información. Alrededor de ellos se han tejido toda clase de rumores, creencias y mentiras. La radiación electromagnética del microondas, como se puede ver ahora, no tiene nada que ver con lo nuclear, ni es perjudicial para la salud.

Mitos sobre los microondas

Uno de los mitos más conocidos de los microondas es que estos producen daño en los órganos, particularmente el estómago. El asidero de este rumor versa sobre que los microondas, supuestamente, estarían haciendo uso de sistemas electromagnéticos no aptos para el consumo humano. Esto no es verdad.

Las microondas solo mueven las moléculas de los alimentos, no las alteran de ninguna manera, y aunque ese fuera el caso, este tipo de instrumentación molecular no es dañino, porque no comporta contaminación ni hace a los alimentos menos saludables. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que las ondas del microondas, de hecho, son menos dañinas que el recalentado con cocina.

Dicho esto, también queda desmentido el rumor de que el microondas puede producir cáncer si se usa de forma sostenida. Los elementos bioquímicos, biológicos e incluso psicológicos que pueden producir esta enfermedad están todavía siendo estudiados. Pero si de algo se está seguro es de que las microondas no pueden producir, de ninguna manera, esta enfermedad.

Para que el microondas pudiera influir en la aparición de tumores tendrían las microondas que alterar la composición química de lo que comemos, es decir, añadir, o degradar, el estado de la materia que se calienta; y esto exactamente lo que el microondas no hace. Este solo produce fricción entre moléculas y ocasiona con ello que estas se calienten, es todo.

El único peligro que puede suponer el microondas es que, por medio de alguna grieta o abolladura, el calor de las ondas se “escape” del microondas. Si este es el caso, conviene no mantenerse demasiado cerca del mismo, ya que se corre el riesgo de producir pequeñas quemaduras de primer grado. No es nada grave, pero tampoco es una cosa que se desee.

¿Por qué un microondas?

Por sus prestaciones, por facilitar la vida muchísimo y por no ser en absoluto un producto dañino, el microondas es un producto que conviene siempre tener en casa a la mano. Es una forma de mejorar muchísimo el ritmo de vida y ahorrar tiempo valioso que, de otra forma, se pierde recalentando.

Cuando se recalienta, el alimento se deshidrata y sus grasas y proteínas se deshacen en el vapor. Esto puede ocurrir con un microondas, pero es mucho menos probable, ya que tendría que calentarse muchísimo para producir semejante efecto sobre los alimentos. Lo que esto implica, también, es que el microondas es una mejor opción para calentar.

Al solo producir una fricción que modula el calor de las moléculas de los alimentos, esta forma de calentar es la que permite que las comidas retengan mejor su contenido en su interior. De esta forma, y especialmente dado que las microondas no afectan elementos tales como las proteínas o nutrientes, los alimentos seguirán aportando la misma cantidad de los mismos.

El microondas es la opción más óptima, saludable y beneficiosa para la salud que el recalentado de cocina. Además, incrementa la calidad de vida restando tiempo a la hora de hacer cualquier tipo de calentado.

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